CAPÍTULO XV: Una locura

Imagen: Rosi la Loca Madrid

*Música durante la lectura (para sentir mejor el ambiente de este capítulo os recomiendo esta canción de fondo)

¿Cuál ha sido tu mayor locura, algo que pensaste que nunca serías capaz de hacer?

Si tu mayor locura terminó siendo una experiencia positiva con un final feliz, es muy probable que se quede grabada en tu memoria como uno de los momentos más excitantes de tu vida, si no, ya no lo calificaras de “locura” sino de “error. Las locuras son buenas por definición, pero no los sabemos hasta que nos atrevemos con ellas.

“Las locuras son buenas por definición, pero no lo sabemos son hasta que nos atrevemos con ellas.”

Han pasado algo más de tres meses desde que conocí a Alex y nuestro primer encuentro fue un poco locura. Yendo a quedar con otro, me emborraché en nuestra primera cita y no me acuerdo de cómo acabé en su casa. Ya sé lo que algunos podéis estar pensando, pero no, no se aprovechó de la situación. Tras un pequeño lapsus, en el que por un instante pensé que todo había terminado antes de empezar, tuvimos nuestra segunda quedada, a partir de la cual apenas no nos separamos; las locuras no hicieron más que empezar. 

Dicen que los polos opuestos se atraen, pero él y yo somos dos polos iguales con diferente cantidad de carga. Cuando lo miro me veo reflejada en su forma de ser, de pensar y de actuar. Él ha despertado en mí todo lo que siempre he sido, pero tenía miedo de mostrar, y me ha motivado a hacer todo lo que siempre he querido, pero tenía miedo a atreverme. Es la persona que estaba esperando, a pesar de que digan que el amor llega cuando menos te lo esperas.

“Dicen que los polos opuestos se atraen, pero él y yo somos dos polos iguales con diferente cantidad de carga.”

 — Pero miren a esta belleza…, — sentía como mi voz favorita me susurraba al oído, mientras su dueño me abrazaba por la espalda y observaba nuestros reflejos en el gran espejo de la entrada.

— Claro, es que eres un afortunado…, — contesté yo, riéndome tras darle un beso, y cogí la gabardina y el bolso para salir corriendo a coger el Uber que ya estaba parado en la puerta de mi nuevo hogar. 

Había quedado para comer con mi mejor amiga. No la había visto desde que se fue a vivir al otro contiene este verano, pero un imprevisto la trajo de vuelta a Madrid. La última vez que quedamos, otro hombre ocupaba mis pensamientos, no tenía ni idea que esa misma noche acabaría conociendo al que ahora ocuparía mi corazón.  Rosi, la Loca” *, un céntrico restaurante cuyo nombre y platos últimamente estaban en la boca de todos, era nuestro punto de encuentro.

El conductor me dejó al lado de la famosa Puerta del Sol, la principal plaza de Madrid, y me adentré en esas callecitas peatonales que me llevaban a una colorida puerta con gigantescas flores de hibisco que me daban la bienvenida a un sitio donde ya me esperaban. 

— ¡Hola! Tengo una reserva a nombre de Ava a las 14:30, — dije yo, imaginándome el abrazo que estaba a punto de darle a mi amiga al verla.

— Sí, aquí está. Bienvenida a “Rosi, la Loca”. Acompáñame, por favor, — dijo amablemente el chico de la entrada, mientras me guiaba hacia la mesa por el divertido y único interior del restaurante, que llamaba la atención por su amigable estética multicolor, donde el caos parecía encontrar el equilibrio perfecto.

Pintorescos dibujos y objetos de fauna y flora rodeaban a grupos de amigos y jóvenes parejas que degustaban entre risas los originales platos y cócteles de “Rosi”, alumbrados por variopintas lámparas de estilo vintage.

Bajando por las escaleras, vi una silueta que no podía no reconocer, eran muchos los años de amistad. Al percatarse de mi llegada, ella se levantó y nos dimos ese abrazo con el que venía en mente. Cuando no encuentras las palabras necesarias para transmitir una emoción profunda, un abrazo de verdad habla por sí solo.

“Cuando no encuentras las palabras necesarias para transmitir una emoción profunda, un abrazo de verdad habla por sí solo.”

— ¡Cómo me alegro de verte! 

— ¡Y yo a ti! ¿Cómo ha ido la vuelta? ¡Hay que celebrar este reencuentro! — dije yo, sentándome y llamando al camarero para pedir la emblemática Sangría Loka de cava.

— Bueno, ya sabes que ahora gracias al “virus con corona” los viajes parecen sacados de una de esas películas de ficción americanas, donde Will Smith salva el mundo, pero con la diferencia de que él no iba en mi avión, desafortunadamente, — me contaba Marta riéndose, mientras levantábamos las copas con frutas exóticas para brindar. — ¿Y tú qué?¿Qué es eso tan importante que me tenías que contar?

— Bueno, mejor te lo enseño…, — dije yo, mostrando mi mano con un deslumbrante diamante de talla pera en el dedo anular.

— ¿No? ¡No puede ser! — escuché viendo su cara de asombro con boca media abierta que se acercaba a la causa de esa sorpresa.

— Siii…, — asentí con la cabeza con una enorme sonrisa de oreja a oreja, — ya sé que es una locura, que hace tres meses que nos conocemos, pero todo lo ha sido desde el primer momento, siento que no seriamos nosotros si fuese de otra forma…

— ¡¿En serio?! Me voy un par de meses y te pasan más cosas que en diez años yo viviendo aquí… — ¡Enhorabuena, amor! Creo que ahora necesito un trago un poco más fuerte para asimilar esta noticia.

— Paso a paso, aquí los cócteles están genial, pero primero comamos, — dije yo, mientras nos tomaban la nota de los platos que íbamos a disfrutar durante ese reencuentro.

— Está bien, tú mandas… , pero cuéntame, cómo fue… ¿Cómo te lo pidió?

— Pues como todo, un sin sentido con el mayor sentido del mundo. Hace tres semanas estuvimos de viaje en París y paseando por los jardines que están enfrente del Museo del Louvre, le dije de broma que quería que me pidiera el matrimonio aquí. Me contestó que vale y seguimos andando. Luego, entramos en la tienda de Graff, que está como a cinco minutos de ahí y me dijo que eligiese el anillo. Pensé que me tomaba el pelo, pero iba totalmente en serio… Imagínate cómo me quedé. Así fue, sin andarse con rodeos y sin cursiladas… como es Alex. Los momentos como estos una se los imagina decenas de veces a lo largo de su vida, pero suceden cuando y cómo menos te lo esperas. Te lo juro.

“Los momentos como estos una se los imagina decenas de veces a lo largo de su vida, pero suceden cuando y cómo menos te lo esperas.”

Estáis locos los dos…, ¡Me encanta! — me dijo ella riéndose, mientras observaba cómo el camarero doraba con soplete las zamburiñas con mayonesa de kimchee y lima. — Hay que ver qué bien guardabas el secreto…

— Era una sorpresa…, — me reí.

— ¡Y tanto! ¡Oye, esto está buenísimo! — dijo ella probando la creación del chef rematada en la mesa.

— Te dije que este sitio está genial, y espérate al tataki, te fascinará.

Continuamos poniéndonos al día, mientras el resto de los elaborados y deliciosos platos llegaban a nuestra mesa. Todo un espectáculo de cocina asequible donde la comida es la protagonista. 

Nuestro encuentro terminó igual que empezó — con un fuerte abrazo. Me apresuré para coger el taxi en dirección a casa, antes de que la lluvia empezara a empapar a todos los que no nos hemos puesto a cubierto. Con los auriculares puestos, iba observando cómo las luces de las calles madrileñas se reflejaban en las gotas de las ventanillas del coche, creando un perfecto mosaico de colores. Entre historias y cócteles, las horas se nos pasaron volando, como suele suceder cuando estás demasiado entretenido.

El Skoda se detuvo enfrente de un edificio de cristales, mi nueva casa, esa misma en la que me desperté después de la primera cita. Aunque oficialmente me he mudado aquí hace un par de semanas, fue desde nuestra segunda cena con Alex cuando empecé a prácticamente vivir aquí, y ya me conocía de memoria este enorme y moderno portal de mármol y cristaleras que me llevaban a mi nuevo hogar. 

Saliendo del ascensor, me percaté de que puerta de la entrada al piso estaba medio abierta y, al verlo, pensé que Alex estaba a punto de irse y se regresó un momento porque se había dejado algo.

— ¿Hola? — dije yo, pasando dentro y sintiendo como mi voz se estaba silenciando paulatinamente a causa del shock y la incomprensión de lo que estaban viendo mis ojos en ese mismo instante.

NECESITO MÁS

*Debido a las medidas tomadas en relación con el COVID-19 los horarios y la apertura de algunos espacios del local pueden variar.

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